LA CHISPA
Cuando piensas en aquellos primeros tiempos en Jamaica y luego en Tampa, ¿qué te hizo darte cuenta de que el arte era más que un pasatiempo?
Siempre son los momentos en los que alguien me dice que mi arte tiene significado para ellos. Esa sensación nunca pierde su encanto. Cada vez que mi trabajo conecta con una persona de una forma real, me recuerda que hace algo más que simplemente existir en una página o pared. Llega a la gente. Ahí es cuando sé que es mucho más que un pasatiempo para mí.
Como alguien que no recibió una formación artística formal, ¿cuáles han sido los mayores momentos de crecimiento en tu trayectoria?
Gran parte de mi crecimiento ha venido de aprender a ser humilde. Hubo muchas cosas que tuve que enseñarme a mí misma durante el camino, ya fuera aprender nuevos programas, ajustar la forma en que presento mi trabajo o refinar mi estilo después de recibir comentarios críticos. Escuché a muchas personas decir que mi arte le parecía demasiado tosco y, en vez de dejar que eso me detuviera, lo usé para mejorar. Incluso con Cadillac fue probar algo nuevo. Nunca antes había dibujado un auto, y esa experiencia me abrió nuevas puertas en cuanto a lo creativo.
ESCENARIOS MÁS GRANDES
Te convertiste en la primera artista afroamericana en crear el diseño temático del US Open® y, hace poco, hiciste un trabajo para Cadillac en Miami. ¿Qué significa para ti ver tu arte vinculado a vehículos de lujo, deportes mundiales y estos escenarios históricamente exclusivos?
Significa todo para mí. Las oportunidades como el US Open y Cadillac tienen mucho prestigio. Como mujer afroamericana joven, son precisamente esos espacios con los que una sueña, aunque no siempre tienes la seguridad de cómo vas a llegar allí. Por eso, que confíen en mí en esos entornos me hace sentir poderosa. Más que nada, me encanta la idea de que alguien pueda ver mi trabajo en esos lugares y sentir que ellos también tienen una posibilidad. Si puedo formar parte de ese ejemplo para la próxima generación, significa mucho para mí.
Crear un mural ha estado en tu lista de pendientes desde hacía algún tiempo. ¿Qué significó tener a Cadillac como el catalizador de tu primer y más grande mural hasta la fecha?
Se sintió increíble. Ya tenía una relación con la marca, pero igual no me esperaba esa llamada cuando llegó. Estaba literalmente preparando mis maletas para otro viaje y, de repente, conseguí esta oportunidad que parecía mucho más grande que yo. Su escala, su visibilidad, el hecho de que era mi primer mural y el más grande hasta el momento, todo lo hizo increíblemente significativo. Fue uno de esos momentos que llegan a tu vida mucho antes de que hayas tenido tiempo de imaginártelo.
MIAMI, EN MOVIMIENTO
Durante el fin de semana del Grand Prix de Miami, creaste tres murales distintivos para Cadillac. ¿Qué inspiró a cada uno?
La primera obra se trataba sobre el estado de flujo y la fluidez del movimiento, esa sensación de impulso y la fuerza que te hace seguir avanzando. Mucho de ello vino de mi propia experiencia, de pasar horas sentada en mi LYRIQ frente a la escuela de mis hijos, simplemente dibujando y concentrada en mis cosas. No dejaba de pensar en el movimiento, en la energía y en cómo se siente estar en la zona creativa, y todo eso naturalmente dio forma a esta obra. También me encantó que incluyera un sutil guiño a Miami.
La segunda obra tenía mucho más de Miami. Para mí, representa la sensación de capas e inclusividad de la ciudad, en especial durante un fin de semana como ese en que el deporte, la cultura y las personas se unen en un mismo lugar. Me encantó la forma en que delineaba la pista y cómo se hizo eco de algunas de las capas que había explorado en trabajos anteriores. Se sintió muy conectado a la energía del momento.
La obra final fue un verdadero giro, pero en el buen sentido. En los inicios de mi carrera artística, solía dibujar paisajes y entornos de montaña, así que esa pieza se siente como un regreso a algo fundacional para mí. Se sintió nostálgico. Se sintió sereno. Y, debido a esa suavidad y elegancia, combinó a la perfección con CELESTIQ. Esa obra se sintió profundamente personal.
¿De qué manera tu experiencia anterior con LYRIQ, junto con el ritmo del fin de semana, influyó en tu flujo creativo?
La verdad es que LYRIQ me dio un espacio creativo. Pasé horas ahí adentro creando y trabajando porque todo lo que necesitaba estaba ahí mismo. Sabía que si salía, probablemente me iba a distraer, por eso me quedé en ese espacio y seguí adelante. Se convirtió en parte de mi proceso, y esa sensación la plasmé en el trabajo que estaba haciendo en Miami.